Origen de las Esterillas de Yoga
Antiguamente, en la India, los yoguis famosos utilizaban una piel de tigre como base sobre la que practicar yoga para simbolizar el dominio de la mente sobre el cuerpo, o bien, si tenían poco dinero, una piel de ciervo.

La gente corriente practicaba yoga directamente sobre el suelo o, en el mejor de los casos, utilizaban como base para practicar yoga un lecho de Darbha o Kusha, una hierba similar al esparto utilizada también en rituales de purificación hindúes.
Cuando el yoga se empezó a practicar en occidente, se puso de moda usar como base una toalla de algodón extendida directamente sobre un suelo de madera. Debido a que el algodón resbala bastante, antes de practicar yoga la toalla se rociaba con agua.
Posteriormente se empezó a utilizar como base una fina capa de caucho sobre la que se extendía la toalla de algodón. El caucho desliza menos y además amortigua los impactos en el suelo, por lo que la práctica del yoga resultaba más cómoda y segura.
Han evolucionado mucho desde sus orígenes, y lo siguen haciendo. A principios del siglo XXI se introdujeron en el mercado las primeras esterillas de yoga ecológicas, fabricadas en caucho natural. Desde hace poco, se están utilizando materiales de altas prestaciones como el TPE. Curiosamente, algunos tipos de yoga, por ejemplo, el yoga Kundalini, está volviendo a utilizar la piel de un animal, en concreto, una piel de oveja, como esterilla de yoga.
Hoy en día, en la India, donde se originó el yoga y donde aún se forman muchos de los profesores de yoga, se utilizan esterillas de yoga de algodón, aunque, desde hace poco, se está experimentando con fibras vegetales como la caña, que tradicionalmente se ha venido utilizando para fabricar las esterillas sobre las que duermen los hindúes de clase humilde, y otras fibras vegetales como la fibra del árbol del banano.